Estamos viviendo muchas revoluciones a la vez, y la mayoría están comprendidas dentro del avance en la era digital. En gran medida, esto se debe a las innovaciones tecnológicas que mejoran nuestra calidad de vida y nuestro bienestar, como sucede con nuestro teléfono móvil. Casi día tras día, vamos encontrando herramientas cada vez más completas e interconectadas, que nos ofrecen una cantidad ingente de servicios nuevos, en base a nuestras necesidades. Esta conexión ha logrado que estar conectados con cualquier lugar y persona en el mundo en todo momento, por más lejos o cerca que esté, se haya convertido en nuestra realidad cotidiana.
Estas ventajas, sin embargo, tienen un coste ambiental. Por poner un ejemplo, la población mundial alcanzó casi los 8.200 millones a mediados de 2024 y se prevé que siga creciendo hasta la segunda mitad de este siglo, según la ONU. Parece una cifra muy elevada, y ciertamente lo es. Pues bien, hay en circulación más de 8.650 millones de conexiones móviles con diferentes dispositivos electrónicos. Cada habitante del planeta cuenta, de media, con más de un dispositivo móvil, según el informe Digital 2024. El 82% del total de esas conexiones son teléfonos inteligentes, smartphones, suponiendo la friolera de 6.970 millones y una gran parte de estos dispositivos emplean conexión 5G.
No obstante, el aumento de su uso y de una red de más velocidad, no quiere decir que sea un derroche energético per se. La palabra “smartphone” no solo se deriva de su capacidad de integrar aplicaciones y herramientas operativas, sino que puede optimizarse de tal manera que reduzca su consumo energético con trucos sencillos y fáciles
¿Qué es realmente el 5G?
El despliegue de redes 5G representa un avance sin precedentes. Además, permite una mayor eficiencia energética que es clave para soportar el crecimiento exponencial en la conexión de dispositivos y el tráfico de datos, especialmente en sectores como el Internet de las cosas. Bien es cierto que la red 5G consume un 90% menos de energía por unidad de tráfico (datos, PB) que el 4G. Sin embargo, el incremento en el tráfico previsto exige ahorros energéticos adicionales y el uso de energías renovables para asegurar que, a largo plazo, el 5G contribuya a una reducción en el consumo energético de las redes móviles, mejorando la eficiencia y disminuyendo las emisiones de CO2 asociadas.
En cuanto a la conectividad, la tecnología 5G, aunque ofrece mayores velocidades y menor latencia, puede incrementar el consumo de energía en los dispositivos móviles. Diversos estudios indican que el uso de 5G puede demandar entre un 6% y un 11% más de batería en comparación con el 4G, dependiendo del procesador del dispositivo. A continuación, te explicaremos como ahorrar.
¿Cómo puedo reducir el consumo de energía?
El primer paso es aprender cómo tu teléfono consume energía. El consumo energético de los teléfonos móviles está determinado principalmente por tres componentes clave: pantallas, procesadores y conectividad. Las pantallas, especialmente las de tipo OLED y AMOLED, son más eficientes energéticamente en comparación con las LCD. Por otro lado, los procesadores modernos han mejorado su eficiencia energética en hasta un 60% respecto a los predecesores.
Para empezar, un consejo es que podemos hacer un uso eficiente de la red 5G, clave para ahorrar electricidad y aumentar la durabilidad de la batería. Así, actívala solo cuando sea necesario, como al descargar archivos grandes o realizar videollamadas, y considera alternar entre Wi-Fi y 5G según la disponibilidad y calidad de señal. Según estudios, la conexión a redes 5G puede incrementar el consumo de batería hasta un 20 % en comparación con 4G en situaciones de uso intensivo. Además, en áreas de baja cobertura, el teléfono utiliza más energía intentando conectarse a una señal débil; por ello, activar el "Modo Avión" puede ser una acción efectiva para evitar el consumo excesivo. Es interesante tener estos pequeños trucos en mente, aunque muchos teléfonos modernos ya integran algunas de estas estrategias de ahorro de energía en sus sistemas de serie.
Otra forma de reducir el gasto energético es aprovechando las opciones de ahorro de energía de los dispositivos. Activar el modo de ahorro de batería puede extender su duración en un 30% o más al limitar el rendimiento del procesador y desactivar funciones innecesarias. Asimismo, reducir el brillo de la pantalla o usar fondos oscuros es particularmente útil en dispositivos con pantallas OLED, que consumen menos energía al mostrar píxeles negros. Incluso podemos reducir el tiempo de inactividad, ajustando el apagado automático de la pantalla a 30 segundos o 1 minuto. Esto es especialmente útil para evitar el consumo innecesario de energía cuando no estás utilizando el teléfono.
Cabe recalcar que, siempre que podamos, mantener cerradas las aplicaciones en segundo plano y desactivar notificaciones innecesarias también contribuye significativamente al ahorro energético. Por último, es fundamental mantener actualizado el sistema operativo y las aplicaciones ya que optimiza la compatibilidad con redes más eficientes y tecnologías de bajo consumo, maximizando la vida útil de tu batería y reduciendo tu huella ambiental. Además, ten en cuenta que algunas aplicaciones están diseñadas para monitorizar y gestionar tu consumo energético. Estas te permiten identificar qué aplicaciones consumen más batería y ajustar su comportamiento.
Como ves, lo tienes todo al alcance de la mano
El consumo energético de los teléfonos móviles y la conectividad 5G no solo afecta la duración de la batería, sino que también tiene implicaciones más amplias en términos de costes y sostenibilidad ambiental. Adoptar un uso consciente, con los consejos que hemos abordado previamente, puede marcar una gran diferencia tanto a nivel individual como colectivo. Esas pequeñas acciones contribuyen a reducir la huella de carbono asociada al uso de nuevas tecnologías pioneras.
Cada elección cuenta. Si millones de personas implementan estos consejos, el impacto acumulativo puede ser vital para la sostenibilidad del planeta. Pon en práctica estas recomendaciones, compártelas con tus amigos y familiares y adopta hábitos tecnológicos más sostenibles. Juntos construiremos un futuro más conectado, resiliente y respetuoso con el medio ambiente.